Muere can que sirvió 12 años en la Armada y sobrevivió a erupción del volcán Chaitén

La Armada informó que el “cabo primero”, Calamar, falleció luego de 12 años de funciones tras ser adoptado en 2008, cuando el volcán Chaitén hizo erupción.

Ése año, un grupo de marinos lo encontró en Punta Chana cuando sólo era un cachorro, por lo que, tras la devastación que dejó la emergencia, fue rescatado y llevado hasta el buque patrullero Micalvi.

Desde la Armada indicaron que Calamar “fue el nombre perfecto para este perro, ya que describía en forma cabal el entusiasmo que demostraba, (por la) denominación mística de criaturas que habitan las profundidades marinas”.

Rápidamente, se integró de buena manera, teniendo como labores diarias recibir a quienes abordaban el buque. Aunque sus funciones por excelencia se relacionaban al acompañamiento en los trabajos de señalización marítima, a bordo del bote de goma.

Según contó a BioBioChile el teniente segundo Cristian Florido Escobar, segundo comandante del buque Micalvi, en esas faenas, que consisten en la mantención de faros, balizas o boyas, “Calamar era el primero en desembarcar” para ayudar.

“Espantaba a los lobos marinos en los islotes, se bajaba primero y espantaba a los lobos”, señaló Florido.Cabo primeroLa extensión de sus años de servicio lo hicieron merecedor de ser nombrado cabo segundo. Sin embargo, según sostuvo Florido, Calamar alcanzó a llegar hasta el grado de cabo primero.

Tal fue su larga estadía en el buque Micalvi, que se convirtió en el miembro más antiguo de la dotación, considerando que los tripulantes no se quedan allí por más de cuatro años.

Finalmente, tras pasar 12 años a bordo, Calamar falleció durante este viernes. De acuerdo al teniente Florido, el can “murió de viejo”, añadiendo que desde el año pasado venía decayendo y que esta última semana, su estado empeoró.

Cuando falleció este viernes, Calamar fue llevado hasta el veterinario. En su salida del navío, todos los buques “le tocaron pitazos”, afirmó Florido. En tanto, desde un documento enviado por la Armada, se despidieron del can señalando que “con la más profunda emoción, esta dotación se despide de aquel fiel compañero, cuyo recuerdo quedará grabado para siempre en los mamparos de nuestro buque. Descansa Calamar, viento a un largo y buena mar en tu ahora eterna navegación”.

Finalmente, el segundo comandante del Micalvi sostuvo que Calamar será cremado y sus cenizas serán puestas junto a una planta, que a la vez estará a bordo del buque hasta que pueda ser enterrada en la base.