La «piedra-perro», conocida por su parecido a Snoopy, es uno de los símbolos más queridos de Puerto Montt. Pintada hace más de 40 años por Héctor Reyes en honor a su perro Copito, esta roca se ha convertido en un punto de referencia para quienes llegan a la ciudad. Aunque muchos la reconocen por su aspecto simpático, pocos conocen la emotiva historia detrás de su creación.
Héctor, inspirado por la leal compañía de Copito, decidió un día pintar la roca que, vista desde la carretera a Puerto Varas, se asemejaba a la cara de un perro. Con el apoyo de su jefe, dio vida a lo que hoy es un ícono local.
Con los años, la piedra ha sido repintada en varias ocasiones, pero siempre conserva el espíritu de su primera versión. La historia de Copito y su dueño sigue viva, recordando a los visitantes y locales la importancia de la memoria, la lealtad y el cariño hacia nuestras mascotas.

Fuente: patagoniaradio.