Se votó la reforma de pensiones, la cual aumenta la cotización y crea un seguro social, bajo una tramitación acelerada y con efectos que se prolongarán por muchos años. Una gran mayoría de trabajadores y trabajadoras nos han manifestado su desacuerdo con que parte del aumento de la cotización se destine, en sus palabras, a un “préstamo”.
Los trabajadores nunca han estado a favor a que se le toquen sus ahorros, y esta reforma deja la incertidumbre si efectivamente se devolverá o no el 1,5% que pertenece a los trabajadores, o si quedará sujeto a las circunstancias políticas y económicas del país. Más preocupante aún, hay personeros de la extrema izquierda que han declarado abiertamente su intención de no reintegrar estos fondos.
El actual gobierno mantiene al país con un bajo crecimiento, y en la región de Los Lagos las políticas públicas han impactado negativamente el empleo, generando una gran incertidumbre para el futuro. Valoro la intención de aumentar la Pensión Garantizada Universal (PGU), pero el incremento es de aproximadamente $25.000 y su implementación toma entre seis meses y dos años y medio, dependiendo de la edad del beneficiario.
La reforma fue aprobada, y espero que las grandes expectativas de mejorar las pensiones realmente se cumplan. Sin perjuicio de ello, tomé una decisión basada en la defensa del desarrollo laboral y económico del país, en la escucha activa a los trabajadores, las pymes y los emprendedores, y en la realidad que enfrenta mi región. Por estas razones, voté en contra de la gran mayoría de los artículos de esta reforma.