En un hecho sin precedentes, el Ministerio de Salud decretó Alerta Sanitaria preventiva en 13 regiones de Chile debido al incremento en la letalidad del virus hanta y a la coexistencia de otras amenazas biológicas. La medida, que abarca desde la región de Atacama hasta Magallanes, se mantendrá vigente hasta el 31 de julio de 2027 con el objetivo de dotar a las autoridades de facultades extraordinarias para reforzar la vigilancia epidémica, la contratación rápida de personal y la adquisición directa de insumos médicos.
La decisión gubernamental responde a una preocupante alza en las cifras de mortalidad registradas en lo que va del año. Mientras que durante todo 2025 se contabilizaron 44 contagios y 8 fallecidos, la tasa de letalidad se elevó de un 18% a un 39% en 2026, sumando 18 víctimas fatales de un total de 46 casos concentrados entre Valparaíso y Aysén. Desde la Subsecretaría de Salud Pública precisaron que esta disposición no implica un desborde en la atención hospitalaria ni una epidemia en curso, sino una acción estratégica para gestionar recursos con mayor agilidad.
El escenario se vuelve aún más complejo al enmarcarse en una condición de multiamenaza sanitaria a nivel nacional. La presencia sostenida del virus hanta se suma al riesgo de arbovirosis transmitidas por zancudos —como el dengue, zika, chikungunya y fiebre amarilla— y a la vigilancia por influenza aviar, lo que obliga al Estado a sostener un monitoreo permanente en distintos frentes de salud pública.
Frente a este contexto, las autoridades insistieron en que el roedor de cola larga está presente durante todo el año, por lo que el riesgo de contagio en zonas rurales y semirregionales no se limita únicamente a la época estival. Por ello, el llamado a la población es a extremar las medidas de autocuidado básicas: no manipular roedores, ventilar viviendas que hayan permanecido cerradas, desinfectar espacios con agua y cloro, y mantener tanto la basura como los alimentos debidamente sellados.