Alcaldesa de Hualaihué y familias del Lago Cabrera denuncian posible despojo de tierras tras millonaria venta de 25 mil hectáreas en la Patagonia

La alcaldesa Cristina Espinoza Ojeda y el habitante del sector Diego Montiel Paillán manifestaron su indignación por la comercialización de un extenso predio que incluye terrenos alrededor del Lago Cabrera y parte del volcán Yates. Advirtieron sobre la incertidumbre que enfrentan familias que han habitado el territorio durante generaciones y cuestionaron la falta de regularización de sus propiedades.

Una fuerte controversia se ha generado en la comuna de Hualaihué, Región de Los Lagos, luego de conocerse la puesta en venta de un extenso terreno de 25.468 hectáreas de la Patagonia chilena, por un valor de US$7,5 millones, equivalente a más de $7.300 millones. La propiedad, promocionada internacionalmente, abarca terrenos en las comunas de Hualaihué y Cochamó, incluyendo el entorno del Lago Cabrera y parte del volcán Yates.

La situación provocó la reacción de la alcaldesa de Hualaihué, Cristina Espinoza Ojeda, quien llegó hasta el sector para reunirse con habitantes del lugar y manifestar públicamente su preocupación por las consecuencias que una eventual venta podría tener para las familias que históricamente han ocupado esas tierras.

«Estamos indignados, o sea, indignados de las noticias que hemos recibido», expresó la autoridad comunal, cuestionando que un territorio de enorme valor histórico, cultural y turístico sea ofrecido comercialmente mientras sus habitantes mantienen problemas pendientes de regularización de terrenos.

La alcaldesa aseguró que más de 40 familias viven en el sector y criticó directamente al Ministerio de Bienes Nacionales por lo que considera una falta de soluciones a una problemática que se arrastra durante sucesivos gobiernos.

«Aquí el más culpable, yo encuentro que es Bienes Nacionales, que han pasado por gobiernos tras gobiernos y no le han regularizado sus tierras», afirmó Espinoza.

La jefa comunal también hizo un llamado a organizaciones y autoridades nacionales a involucrarse en la defensa de las familias, asegurando que desde el municipio respaldará a quienes habitan el sector.

«Es mi deber como alcaldesa defender a mi gente, defender las tierras, defender realmente donde viven los colonos», sostuvo.

Familias denuncian décadas de conflictos por la propiedad de sus tierras

Junto a la alcaldesa estuvo Diego Montiel Paillán, habitante del Lago Cabrera y descendiente de una familia que se estableció en el territorio durante las primeras décadas del siglo pasado.

Montiel explicó que su abuelo llegó al sector alrededor de 1920 y que, desde entonces, distintas generaciones de su familia han vivido y trabajado en el lugar.

El vecino denunció que durante décadas han enfrentado conflictos territoriales e incluso relató presuntos episodios de desalojos y destrucción de viviendas familiares cuando él era niño.

«Ahora el abuso es que nos están vendiendo las tierras, estando nosotros ahí, trabajando, viviendo con casa. Entonces yo digo, ¿hasta dónde van a llegar a parar? ¿Qué es lo que quieren de nosotros?», cuestionó.

Montiel, quien se identificó como integrante del pueblo mapuche, sostuvo que la situación ha generado profunda incertidumbre entre las familias, particularmente ante la posibilidad de que nuevos propietarios impongan restricciones para ingresar al territorio.

Asimismo, recordó que anteriormente se desarrollaron reuniones con autoridades nacionales y regionales para abordar la regularización de terrenos, pero aseguró que esos compromisos no tuvieron continuidad.

El habitante también manifestó preocupación por el futuro de los emprendimientos turísticos que han levantado las propias familias y que representan una fuente de ingresos para la comunidad.

Un territorio marcado por la tragedia de 1965

Otro de los aspectos que intensifica la controversia es el significado histórico y espiritual del Lago Cabrera.

El 19 de febrero de 1965, un gigantesco aluvión originado en las laderas del volcán Yates provocó una tragedia que dejó entre 26 y 28 personas fallecidas o desaparecidas, según distintos registros históricos.

Desde entonces, el sector es considerado un lugar de memoria por las familias de las víctimas y las comunidades locales, que cada 19 de febrero realizan ceremonias conmemorativas, llevando flores y encendiendo velas en recuerdo de quienes perdieron la vida.

La alcaldesa enfatizó que el lugar representa mucho más que un atractivo natural, debido a su historia y al vínculo que mantiene con generaciones de habitantes.

Por su parte, Diego Montiel Paillán recalcó la importancia de proteger este espacio de memoria y permitir que las familias continúen desarrollando sus actividades tradicionales y turísticas.

¿Quién está detrás de la millonaria venta?

Según una investigación publicada por Fast Check, la propiedad pertenece a Agrícola de la Patagonia S.A., sociedad cuyos accionistas controladores son las empresas estadounidenses Argame LLC y Patagonia Pacific LLC.

La oferta inmobiliaria fue difundida a través de Chile Sotheby’s International Realty, destacando los bosques nativos, fuentes de agua, biodiversidad y características naturales del territorio, entre ellas el Lago Cabrera y el volcán Yates.

Sin embargo, la publicación también abrió interrogantes sobre los alcances legales de la operación.

Desde el Ministerio de Bienes Nacionales aclararon que el Lago Cabrera constituye un bien nacional de uso público y, por lo tanto, no puede ser vendido como propiedad privada. Distinta es la situación de los terrenos que rodean el cuerpo de agua, los cuales sí pueden pertenecer a particulares.

El seremi de Bienes Nacionales de Los Lagos, Nicolás Yunge, también explicó que parte de un volcán puede formar parte de una propiedad privada y señaló que corresponde revisar eventuales restricciones legales vinculadas con el carácter fronterizo del predio.

La cartera recordó, además, su responsabilidad de resguardar el acceso peatonal libre y gratuito a playas y riberas, de acuerdo con la legislación vigente.

Alcaldesa llama a defender el territorio

Frente a este escenario, la alcaldesa Cristina Espinoza reiteró su llamado a las autoridades del nivel central para abordar la situación de las familias y avanzar en soluciones respecto de la propiedad de los terrenos.

La autoridad cuestionó que, después de décadas de ocupación y trabajo en el territorio, sus habitantes continúen enfrentando incertidumbre respecto de sus derechos.

La preocupación es compartida por Diego Montiel, quien solicitó apoyo de la comunidad de Hualaihué y advirtió sobre las consecuencias que una eventual restricción de acceso podría generar para el turismo y las actividades tradicionales.

La controversia instala así un debate que va más allá de la millonaria operación inmobiliaria: la regularización de las tierras ocupadas históricamente por familias del Lago Cabrera, la protección de un sitio de memoria y las garantías de acceso a uno de los paisajes emblemáticos de Hualaihué.

Por ahora, la propiedad continúa siendo promocionada para su venta, mientras los habitantes del sector demandan respuestas y garantías para resguardar su permanencia en el territorio.

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