“La Manila en las Artes de Pesca”, obra realizada por niños y niñas de la Escuela Rural Caleta El Manzano junto al Instituto Milenio SECOS, obtuvo una mención especial en la categoría «Cortometraje Nacional de Jóvenes Cineastas» en el certamen internacional para niños, niñas y jóvenes.
El talento audiovisual y la memoria costera de la Región de Los Lagos volvieron a brillar en la pantalla grande. El cortometraje “La Manila en las Artes de Pesca”, creado por estudiantes de la Escuela Rural Caleta El Manzano (comuna de Hualaihué), fue galardonado con una mención en la categoría «Cortometraje Nacional de Jóvenes Cineastas» de la 15° edición del Festival Internacional de Cine Ojo de Pescado, realizado entre el 19 de agosto y el 4 de septiembre en Valparaíso.
Este reconocimiento marca la segunda oportunidad en que la comunidad educativa de la caleta destaca en el certamen. En 2024, el documental “Aulas Costeras”, también fruto de la vinculación entre la escuela y el Instituto Milenio en Socio-ecología Costera (SECOS), resultó ganador en la categoría de Cine Infantil Nacional, consolidando una trayectoria de creación audiovisual entre ciencia, arte y saberes territoriales.
Ahora, “La Manila en las Artes de Pesca” vuelve a poner en valor la mirada de las infancias sobre su propio territorio. La obra nació a partir del taller intergeneracional “Laboratorio de líneas: La memoria de la manila en las artes de pesca”, una iniciativa que reunió a estudiantes de 3° a 8° básico con 11 recolectoras de orilla de la caleta para explorar, desde el arte y la creación audiovisual, la memoria asociada al uso tradicional de la fibra vegetal de manila en la elaboración de artes de pesca.
El proceso fue coordinado por la investigadora de SECOS Fernanda Oyarzún, junto a la profesora de la escuela Elisa Santander, y contó con el trabajo de la artista residente SECOS Javiera Asenjo y la realizadora audiovisual Amaranta Espinoza. Mientras las recolectoras trabajaban en la recolección, preparación, tratamiento al fuego y tejido de la manila, los niños y niñas registraron el proceso mediante cámaras, micrófonos, dibujos y entrevistas.
La experiencia permitió recuperar recuerdos vinculados a un oficio que forma parte de la historia reciente de la caleta. Una de las protagonistas fue Yolanda Subiabre, dirigenta de las recolectoras, quien durante el taller recordó cómo, cuando era niña, ayudaba a su padre a confeccionar espineles de manila para la pesca. Junto a las participantes y los estudiantes, además, se confeccionó un espinel que posteriormente quedó en exhibición en la escuela.
“Para los niños, niñas y la comunidad educativa verse reflejados y reconocidos en una pantalla internacional fortalece mucho su autoestima. Pese a vivir en una zona alejada en la Carretera Austral, han logrado que su comunidad sea visibilizada y validada como portadora de saberes de la memoria colectiva que son necesarios de traspasar a las nuevas generaciones”, destacó Elisa Santander, docente de la escuela.
El nuevo reconocimiento también da cuenta de la continuidad de un proceso de aprendizaje iniciado anteriormente. Dos de los estudiantes que participaron en este segundo taller ya habían formado parte de la experiencia de cine y ciencia desarrollada dos años antes, que dio origen a Aulas Costeras. Para Fernanda Oyarzún, esta trayectoria muestra cómo las iniciativas de creación pueden abrir nuevas posibilidades de colaboración con las comunidades.
“Este proceso nació de una manera muy orgánica. Ya habíamos realizado un taller de Cine-Ciencia dos años antes, del cual salió un corto documental que participó en el Festival Ojo de Pescado, y la comunidad quedó muy entusiasmada con la posibilidad de utilizar el cine como una manera de que los niños pudieran aprender de su territorio”, explica la investigadora del SECOS.
Para Javiera Asenjo, este protagonismo resulta fundamental para la continuidad de los oficios locales. “Fue un encuentro muy hermoso, porque pudimos compartir y atestiguar cómo, en el encuentro entre las personas y las plantas, guiadas por las preguntas en torno a las memorias de artes de pesca, fue despertando una serie de recuerdos familiares de un pasado que no es tan antiguo. Esas memorias se referían a relaciones familiares, relaciones con el territorio, recuerdos de una ecología que hoy vemos ha cambiado y también a conocimientos técnicos muy específicos”, señala Asenjo.
El corto documental galardonado se encuentra disponible de forma gratuita en la plataforma Youtube del SECOS, como también la pieza ganadora del 2024.